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Cuentos de Micros

Mi primer día en Chile

Cuándo yo llegué en Santiago, nosotros fuimos a la casa del presidente de la misión. Allí conocimos a nuestros entrenadores y salimos a nuestras áreas asignadas. [Para averiguar más acerca de por qué yo estaba en Chile, clic aquí] Había cuatro de nosotros en nuestro grupo pequeño que debía viajar del centro de Santiago a la comuna de Puente Alto. Era la hora cuando todos regresan a casa, así que el tráfico era intenso. Caminamos de la casa de la misión a una calle principal para tomar una micro. Esta calle tuvo seis sendas del tráfico. Juntamos todo nuestro equipaje y corrimos al otro lado de la calle. Allí esperamos la micro para tomarla. Paramos una y subimos con todo nuestro equipaje. Uno de los otros misioneros con nosotros fue a pagar el chofer. El chofer no estaba muy contento con la idea de llevar a cuatro gringos con una tonelada de equipaje. El paró y nos dijo que nos bajaramos. Tomamos la próxima micro que iba hacia nuestra destinación. Ésta iba llena de gente. Había espacio solo para estar de pie. Logré obtener un asiento con una maleta en el suelo entre las piernas. Mis tres compañeros estaban en la parte de atrás con todas las maletas. El viaje tomó casi dos horas. Llegamos a algún lugar y nos bajamos del autobús. Las montañas de Andes estaban al este con los rayos anaranjados y rojos del sol iluminando todo. Necesitamos tomar otra micro y por fin llegamos a nuestra área.

El viaje con mi verdecito

El tiempo llegó cuando yo iba a ser un entrenador. Con esto tuve el privilegio repetir todo como descrito arriba. Mi verdecito [eso es lo que llamamos los misioneros nuevos] era de Arica, Chile y nunca había estado en una ciudad tan grande. Así que la experiencia en la micro le sorprendió como lo había hecho a mí. Nosotros hicimos la misma cosa que yo hice cuando llegué a Santiago. Cruzamos la calle principal y tomamos una micro. Tiré su maletas en la micro y salté para subir. Desafortunadamente, mi verdecito era un poco lento y tuvo que correr para alcanzar y subir a la micro. Otra vez nosotros tuvimos el placer de ser empacado en la micro con una gran cantidad de gente. Tú puedes imaginar que no estabamos muy cómodos por el viaje.

Nota interesante

Durante hora cuando todos van o vienen de trabajo las micros siempre están llenas de gente. El chofer abre las puertas de la frente y de atrás para que la gente pueda subir o bajar. La gente que se sube por la puerta de atrás pasa su dinero a la frente de la micro. El conductor hace el cambio, y lo pasa de vuelta al pasajero con su boleto. ¡Lo interesante es que cuando yo hice esto siempre me llegó el cambio y el boleto!

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